ester さんのプロフィール°~(¯`†´¯)~°δїѕтџяβзδ αиġ...フォトブログリストその他 ![]() | ヘルプ |
†Bella y oscura†"...Desgraciado aquel que no ha conocido el amor. Ese abismo al que uno se arroja felizmente.
Desgraciada la persona que nunca ha sentido, ni siquiera por un instante, que ella y su pareja eran los dos únicos humanos que jamás habían habitado este planeta.
Desgraciados los que se hayan sentido así alguna vez. Porque lo han vivido y lo han perdido..."
"...Eso quisiera yo: morir de mi propia muerte.
Ya que venimos al mundo como animales, ensangrentados y ciegos, inútiles e irracionales, salgamos de esta vida como humanos.
Con muertes notorias y simbólicas, dignas del final de una novela: como los héroes que somos de la narración de nuestras vidas.
Porque lo que nos diferencia de las criaturas inferiores es que nosotros somos capaces de contarnos, e incluso de inventarnos, nuestra propia existencia..."
†El Perfume: Historia De Un Asesino†El best seller de Patrick Süskind.
Jean Baptiste Grenouille nació en mitad del hedor de los restos de pescado de un mercado
y fue abandonado por su madre en la basura.
La autoridad se hizo cargo del bebé que fue de hospicio en hospicio y sentenció a su madre a la horca.
El chico creció en un ambiente hostil, nadie le quería e incluso sus compañeros intentaron asesinarle
y todo porque había algo que lo hacía diferente: no tenía olor.
A cambio, Jean Baptiste poseía un olfato excepcional.
A los 20 años, después de trabajar en una curtidería, consigue trabajar para el perfumero Bandini, el que le enseña a destilar esencias.
Pero él quería atrapar otros olores, el olor del cristal, del cobre... y sobretodo el olor de ciertas mujeres.
A cambio de centenares de fórmulas de perfumes con los que Bandini se enriqueció,
le escribió una carta de recomendación para aprender el arte de "enfleurage" en la capital mundial del perfume: Grasse.
Una vez allí, consigue su objetivo, un perfume cuyos ingredientes son la esencia de jóvenes muchachas de la ciudad,
a las cuales debía matar y mutilar para obtenerla.
Trece esencias para componer un perfume que todo aquel que lo olía sentía el inevitable impulso de amar con lujuria,
enajenados, como hipnotizados.
Cuando llegó a Paris, despertó tanta pasión que su cuerpo desapareció entre la multitud entre golpes y mordiscos. ![]() †Charles Baudelaire†EL DE LA MALA SUERTE
...Lejos de las sepulturas célebres, Hacia un cementerio aislado, Mi corazón, cual un tambor enlutado, Va, tocando marchas fúnebres...
EL HOMBRE Y EL MAR ...Ambos sois tenebrosos y discretos: Hombre, nadie ha sondeado el fondo de tus abismos, ¡Oh, mar, nadie conoce tus tesoros íntimos, Tan celosos sois de guardar vuestros secretos!...
EL ESPECTRO Como los ángeles, con ojo furtivo, Yo volveré a tu alcoba Y hasta ti me deslizaré sin ruido Entre las sombras de la noche...
![]() †El llanto de las libélulas. 6º confesión: El final (de todas las partes)†
†El llanto de las libélulas.5º confesión: El final (de una parte)†Curiosamente, dentro de un muro de incoherencias,
reflejo mi sentido de la oportunidad aquella tarde.
Supongo que en parte, gracias al silencio y la marea,
pudimos seguir adelante
como si esos días jamás hubiesen existido
(filo asesino que se pierde a la deriva
y arrebata la furia de la mirada rasante).
¿Qué podría decirte? Imagino que en este momento
mis palabras no son nada más que eso,
simples letras unidas por las puntas.
Frases que navegan en caída libre por este mar de sonidos.
Bemoles, sostenidos, agudos...
No quiero ser presa de las palabras, encerrarme en algún lugar oscuro.
Veo y recuerdo.
Sé que te he lastimado,
pero mis palabras no reflejan tus heridas.
Mis ojos son culpables de nuestro final,
aunque creo que no deben pagar por ello.
Culpa a mis dedos que lloran cubiertos de sangre ajena,
aquella sangre que es difícil de quitar.
No cedo ante ti, ni ante nadie,
no puedo perder esta batalla que he sabido ganar.
Pero a pesar de mi apariencia victoriosa,
sufro intranquila.
Por eso ruego que me dejes escapar inocente.
Quiero caminar por las mañanas
y saber que nada de lo que ocurrió,
ocurrió por culpa mía.
Quiero ser una niña atrapada
que despierta horrorizada
y descubre que su madre
esta a su lado para consolarla.
Amor mío,
pintemos un mundo donde podamos vivir sin el otro.
Dejame tu imagen de sueños.
El tiempo ha pasado amargamente,
los jardines florecieron luego de la lluvia vespertina.
Hoy es tiempo de irnos.
Tiempo de que vuelva a brillar
aquel añejo sol una vez más.
Unas miradas, un beso y un minuto que perdura por siempre
aunque no quiera ser recordado.
†El llanto de las libélulas.4º confesión: Ojos de sombras†…te sabía lejano,
tan lejano como este oriente
que se cruza en silencio
clandestino con el occidente.
Estos que arden y se envenenan,
que se desintegran en recuerdos
de noches iluminadas por balas rasantes.
Observo tus ojos llagados de sombras,
y siento cómo reflejan el cansancio
de mis manos ennegrecidas.
Te sabía herido y muerto,
consciente de que nuestras almas
sangraban silencios.
Me sabía forzada a vagar entre ojos aislados,
ojos no míos, ojos no tuyos.
Me sabía destinada a refugiarme
entre sábanas no tuyas, no mías…
Y ahora desde la sombra de un cuerpo complacido,
no tuyo, no mío, escapo a las manos
que se refugian en la noche.
Éstas que buscan alejarme de tus manos,
de tu calor, de tu ausencia, de mi muerte…
" †El llanto de las libélulas.3º confesión: La noche en que fui yo†Hoy vi una bestia.
Quisiera poder decirte que me enfrenté a ella en arduo combate, pero no quiero mentirte.
Se detuvo a escasos centímetros, intercambiamos miradas y siguió su camino.
Hoy me sentí frágil, ligera.
La muerte estuvo tan cerca mío… y ni una mancha, ni un solo golpe, no dejó nada para mí.
Había una calle, sólo eso nos separaba, y decidí no cruzarla.
Ahora el recuerdo me atormenta y este tiempo, el tiempo que es tan fugaz,
se ha detenido para atormentarme todavía más.
Había personas del otro lado de la calle, había amigos. La muerte cayó sobre ellos impiadosa y yo que sólo pude mirar.
Y deseo decirte que no, que sufrí con ellos, pero no comparto sus lamentos,
sus miradas vencidas…
Ahora, atravesada por lamentos, sus heridas son mías, su sangre es mi sangre.
Recuerdo, lo veo nuevamente con ojos llorosos:
la muerte ataca a ciegas, y yo siento que los quiero.
Deseo ser uno de ellos, pelear por su causa, pero estoy al otro lado de la calle.
Es de noche y la sangre se desvanece en la vereda oscura.
Hay una bestia del otro lado y le tengo miedo.
Siempre es tarde, tarde para reaccionar, para sentirse vivo. Hoy lo fue, siempre una llega tarde.
Hoy los quiero más que a nadie, a mis amigos.
Deseo haber muerto con ellos, peleado a su lado,
mas no pude hacer otra cosa que mirar
¡Había una calle en medio! Y también una bestia...
ahora tengo miedo de sólo haber visto un reflejo.
†El llanto de las libélulas. 2º confesión: Propuesta†
†El llanto de las libélulas.1º confesión: Comienzos y lamentos†Comienza el momento,
atrás quedarán los lamentos de otros tiempos.
Basta de hablar, de escribir, de pensar…
volviendo al mundo,
las velas nos comprimen la poca luz restante
y aguardan el clímax del miedo, este presente silencioso,
este presente vacío.
Comienza el silencio. Los secretos nocturnos, los ojos incapaces de ver.
Se encierra el cuerpo, se afina el oído,
y de lejos llegamos a escuchar las cadenas que se rompen.
Son dialectos que modifican la vida,
que vierten la sangre de las sabanas desiertas…
y las vemos de reojo, como para no llamar la atención,
y nos quedamos quietos tratando de pasar desapercibidos.
Comienza el juego (Poner las fichas en su lugar, armar el tablero y que gane aquel que sepa mejor jugar).
Hileras avanzan, hileras caen.
Somos peones de fuerza, peones que luchan por reyes perdidos.
Entonces se abre un camino, los otros contienen la respiración.
Jaque mate y silencio por los caídos.
Comienza el fragmento. El dilema del después, el sistema complejo de días
y momentos olvidados;
las migajas caídas que nadie reclama
y los héroes que derriban lo construido.
Vemos el desfile,
seguimos la vida con ojos moribundos que no quieren ver…
y luego a escribir las páginas de los que han sido vencidos.
Comienza el misterio. El problema del pasado que nunca vivimos.
Las distancias han sido marcadas
y todo se encuentra más lejos que nunca.
Llegan ecos que parecen sonrisas,
lamentos que se escuchan eternos,
miradas de imágenes vacías...
Asombrada, un poco confundida,
te observo atentamente.
Nado por un mar que refleja las ansias,
un silencio quizás fúnebre y una mirada corrompida…
… y es entonces donde comienza la selva y termina el bosque. Apago las luces, cierro la ventana y te miro en el espejo,
imagen reflejante.
Lloramos, nativos del alma, presas del vértigo,
porque afuera comienza un nuevo mundo…
adentro se abren las venas de
los que amamos, vivimos, morimos…
Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se volverán costumbres. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino, y tu destino, será tu vida. †la biblia prohibida ...2†
†la biblia prohibida...†
†pasteles de bebe†Hace unos años, todos los animales se fueron. Nos despertamos un día y ya no estaban allí. Ni siquiera nos dejaron una nota o nos dijeron adiós. Nunca acabamos de entender adonde se habían ido. Los echábamos de menos. Algunos pensamos que el mundo se había acabado, pero no era así. Sencillamente no había más animales. Ni gatos, ni conejos, ni perros, ni ballenas, ni peces en los mares, ni aves en los cielos. Estábamos completamente solos. No sabíamos que hacer. Vagamos perdidos un tiempo y entonces alguien señaló que, sólo porque ya no había animales, no teníamos porqué cambiar nuestras vidas. No teníamos porqué cambiar nuestras dietas o dejar de poner a prueba productos que podrían hacernos daño. Después de todo, aún quedan los bebés. Los bebés no saben hablar. Apenas se pueden mover. Un bebé no es una criatura racional y pensante. Hicimos bebés. Y los usamos. Algunos nos los comimos. La carne de bebé es tierna y suculenta. Los despellejamos y nos decoramos con su piel. El cuero del bebé es suave y cómodo. Con otros, hicimos pruebas. Les sujetamos los ojos abiertos con cinta adhesiva y vertimos detergentes y champús dentro, de gota en gota. Los cubrimos de cicatrices y los escaldamos. Les quemamos. Les sujetamos con abrazaderas y colocamos electrodos en sus cerebros. Hicimos injertos y los congelamos e irradiamos. Los bebés respiraban nuestro humo y en sus venas corrían nuestras medicinas y drogas, hasta que dejaban de respirar o hasta que la sangre les dejaba de correr. Fue duro, desde luego, pero hubo que hacerlo. Nadie podía negarlo. Si habían desaparecido los animales ¿qué otra cosa podíamos hacer? Algunas personas se quejaron, por supuesto, pero la verdad es que siempre lo hacen. Así que todo volvió a la normalidad. Pero... Ayer, todos los bebés había desaparecido. No sabemos adonde se fueron. Ni siquiera les vimos marcharse. No sabemos que vamos a hacer sin ellos. Pero ya se nos ocurrirá algo. Los seres humanos son listos. Es lo que nos hace superiores a los animales y a los bebés. Ya encontraremos una solución. |
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